... para ir "de bien en mejor"

Juan Pablo I, “el Papa de la sonrisa”, le escribe a Santa Teresa.

albino-luciani-247jpg-2_1024Por Rosana Topete

Albino Luciani solo hacía 33 días (lo que duró su pontificado) que había sido elegido Papa (26 agosto 1978) y su sencillez, su sonrisa y su cordialidad traspasaron todas las fronteras: era el “Papa de la sonrisa”. Tenía 65 años, no era mayor. Falleció el 28 de septiembre de 1978.

En 1976 publica su famoso libro Illustrissimi (Ilustrísimos Señores), cartas ficticias dirigidas a personajes de la historia o fantasía, y que para él serán un medio de expresar sus más profundas convicciones y puntos de vista. Así, por ejemplo, se referirá a los teólogos que por aquel entonces se consideraban “avanzados”: «Teólogo —decía— no es el que habla de Dios, sino también el que habla a Dios. ¿Y cuántos de ellos hablan con Dios y nos ayudan a hablar con Él?» … pues nada más y nada menos que nuestra querida “robadora de corazones” Santa Teresa de Jesús.

A continuación te dejamos un fragmento de la carta que Juan Pablo I  escribió con mucha confianza, gracia y elegancia a Santa Teresa de Jesús.

 ¡Que la disfrutes!

Querida Santa Teresa:

Quien contempla el famoso grupo marmóreo, en el cual Bernini os presenta traspasada por la flecha del Serafín, piensa en vuestras visiones y éxtasis. Y hace bien: la Teresa mística de los raptus en Dios es también una verdadera Teresa. 

extasis--620x349 Pero es también verdadera la otra Teresa que me gusta más: la más cercana a nosotros, la que resulta de la autobiografía y de las cartas. Es la Teresa de la vida práctica; que prueba nuestras mismas dificultades y las sabe superar con destreza; que sabe sonreír, reír y hacer reír; que se mueve con desenvoltura en medio del mundo y de las situaciones más diversas y todo ello gracias a las abundantes dotes naturales pero, más todavía, a su constante unión con Dios.

 Estalla la Reforma protestante, la situación de la Iglesia en Alemania y en Francia es crítica. Vos os dais cuenta y escribís: “Con tal de salvar un alma sola de las muchas que se pierden allá, habría sacrificado mil veces la vida. ¡Pero yo era mujer!”

 ¡Mujer! Pero que vale por veinte hombres, que no deja algún medio sin intentar y que logra realizar una magnífica reforma interna y con la obra y los escritos influye en toda la Iglesia; ¡la primera y la única mujer que, con Santa Catalina, haya sido proclamada Doctora de la Iglesia!

 Mujer de lengua sincera y de pluma elegante y cortante. Teníais un altísimo concepto de la misión de las monjas, pero habéis escrito al padre Gracián: “Por amor de Dios, ¡fíjese bien lo que hace! No crea nunca en las monjas, porque si ellas quieren una cosa, intentan por todos los medios posibles”. Y al padre Ambrosio, al rechazar a una postulante, decís: “Usted me hace reír, diciéndome de haber comprendido a aquella alma sólo con verla. ¡No es tan fácil conocer a las mujeres!”

 Es vuestra la lapidaria definición del diablo: “Aquel pobre desgraciado, que no puede amar”. A don Sancho Dávila: “Distracciones en el rezo del Oficio Divino también yo las tengo… me he confesado de ellas con el padre Domingo (Báñez, teólogo famoso, n.d.a.), que me ha dicho que no les hiciera caso. Lo mismo le digo a usted, porque el mal es incurable”. Es un consejo espiritual, este, pero consejos los habéis esparcido a manos llenas y de todos los géneros; al padre Gracián, hasta le habéis dado el consejo de montar un asno más dulce en sus viajes, que no tuviera la costumbre de arrojar a los frailes por tierra,” ¡o de hacerse atar al asno mismo para no caer!”

 Insuperable, aún, aparecéis en el momento de la batalla. El Nuncio, nada menos, os hace encerrar en el convento de Toledo, declarándoos “fémina inquieta, vagabunda, desobediente y contumaz…”. Pero desde el convento vuestros mensajes a Felipe II, a príncipes y prelados, deshacen todo ovillo.

 Vuestra conclusión: “Teresa sola no vale nada; Teresa y un maravedí (antigua moneda española) valen menos que nada; ¡Teresa, un maravedí y Dios todo lo pueden!”

 Luciani A. (1978). Ilustrísimos Señores. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s